Productividad: ¿Por qué la tenemos tan baja?

En la entrada Qué es la Productividad la definimos como lo que se produce en un periodo de tiempo determinado, es decir, es una división entre producción y tiempo.

Y creo que aquí empiezan algunas confusiones.

Aumentar la productividad no consiste tanto en producir más como en producir más rápido, que no es lo mismo. De hecho, hay medidas para incrementar la producción que hacen que disminuya la productividad.

Así que conviene no confundir producción y productividad, y tener claro cuál de ellas queremos mejorar.

La 1ª clave, de simples matemáticas: el tiempo está en el denominador de la división (o sea, abajo). Aumentar las horas trabajadas, si no supone un incremento igual o superior de la producción, hace que disminuya la productividad.

De hecho España está entre los países europeos que más horas trabajan, con 1695 de media. Bastantes más que alemanes (1363), daneses (1410) y noruegos (1424), que nos superan con mucho en productividad. Hay países que trabajan más horas, como Grecia (2035), y que tienen una productividad inferior a la española.

Parece por tanto que no hay nada que empeore más la productividad que el presentismo, el clásico “calentar la silla”: horas que van al denominador sin sumar valor en el numerador.

Es ahí donde se debe buscar la 2ª clave, en el numerador de la división (o sea, arriba). Si te fijas en la definición, no se mide lo que se trabaja, se mide lo que se produce. La OCDE coloca en el numerador el PIB del país en cuestión, que entre otras definiciones, es la suma del Valor Añadido de los productos y servicios producidos.

El Valor Añadido, sí, el del IVA. La diferencia en valor entre lo que producimos y lo que consumimos para producirlo. ¿Y cómo medimos el valor? Pues otra vez nos ponemos materialistas: en euros. En concreto, en los euros que alguien esté dispuesto a pagar para adquirir nuestro producto o servicio.

¿Y los costes? Reducir los costes de producción aumenta en efecto el valor añadido y mejora por tanto la productividad. Pero este camino lo tenemos ya bastante trillado, casi siempre a costa de los salarios. Y creo que esto es contraproducente, ya que perjudica la verdadera clave:

Producir cosas que tengan buena venta y a buen precio.

Y ahí es donde fallamos. Producimos cosas de poco valor añadido.

Lo bueno se lo han quedado otros.

 

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