La energía olvidada

Imagen tomada de www.iter.org


Quizá para cuando leas estas líneas, la eólica haya superado a la nuclear en porcentaje del mix energético de España. Una gran noticia.

Aunque no soy un fanático de las energías renovables. Son muy limpias durante su vida productiva, pero si sumamos la huella ecológica de su fabricación, implantación y desmantelamiento; igual no salían tan bien las cuentas. Pero sin duda son mejor que quemar carbón.

En mi opinión, son como una transición mientras se desarrolla una nueva forma de energía sostenible definitiva.

Y esta energía puede ser la fusión nuclear. A pesar de toda la connotación negativa de la palabra, esta energía no tiene nada que ver con las centrales nucleares (de fisión, no fusión) que conocemos. Esta energía replica las reacciones que se dan en el Sol (y cualquier otra estrella) para fusionar átomos ligeros (no radiactivos) y liberar energía de una manera segura y limpia.

Si funciona.

El programa se llama Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER por sus siglas en inglés), y lleva 10 años fabricando el prototipo de reactor (llamado Tokamak) para generar esta energía. Para hacernos una idea de su magnitud, es el 2º proyecto internacional más costoso, por detrás de la Estación Espacial Internacional (ISS) y por delante del Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Afortunadamente, nuestro país está dentro del programa.

Y creo que es mucho menos conocido que estos 2 proyectos, cuando las implicaciones en nuestro futuro son, en mi opinión, mucho mayores. Disponer de energía abundante, limpia y barata es el sueño del progreso de la humanidad. Se abaratarían también los materiales y los transportes, con grandes implicaciones sociales y geopolíticas de al menos la magnitud de las que suposo el petróleo.

El problema quizá sean los plazos. Sólo al prototipo le quedan al menos otros 20 años para estar operativo.

¿Tanto tiempo para fabricar un reactor? Tiene su explicación:

No existen los materiales ni los métodos de fabricación para una gran parte de sus componentes. Es como plantearse realizar un tren transcontinental  antes del siglo XVIII, cuando todavía  no existía la máquina de vapor, ni la metalúrgia para hacer los raíles o los clavos, ni fábricas de madera que pudieran hacer traviesas…

Es probable que mi generación viva para ver sus resultados, pero serán nuestros hijos e hijas quienes vean su implantación a nivel comercial, y como monopolizará el mix de energías.

Si funciona.

 

PD: El ITER también aporta 2 datos curiosos

 

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